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EL TÉRMINO "MAYA"

Es un término que fue primero empleado por los españoles al inicio de la conquista cuando tomaron contacto con los pobladores de Mayapan, que en ese momento era la ciudad más importante de Yucatán, pero no refleja la realidad de estos pueblos.

Desde entonces, quienes no son mayas, usan el término maya para designar a un conjunto de grupos que habitan el sur de México, Belice, Guatemala y parte de Honduras y El Salvador, y que hablan diversas lenguas llamadas “mayenses" pues derivan de un tronco común, aunque en muchos casos, en la actualidad no se comprenden mutuamente.

Cada grupo étnico-lingüístico se identifica con el nombre de su propia etnia. Así, cada tzotzil, chamula, quiché, tojolabal, etc., se reconoce como tal, no con el nombre "maya", a excepción de quienes se han occidentalizado o pertenecen a las sociedades modernas de sus respectivos países. 

La familia de lenguas mayenses abarca más de treinta idiomas que se dispersaron adquiriendo sus propias particularidades.

El número de habitantes que habla las diferentes lenguas es variado; hay aproximadamente 1,000,000 de hablantes del maya quiché o k´iche´(Guatemala) y un poco más de 800,000 del maya yucateco (México).

Los mayas históricos y los mayas modernos

Generalmente se hace una distinción entre los mayas históricos y los mayas modernos.

Se llama “mayas históricos” a los pueblos que en la época anterior a la conquista de los españoles construyeron las ciudades y crearon la cultura material e intelectual que actualmente conocemos a través de los vestigios, las referencias históricas y las tradiciones y prácticas que aún prevalecen.

A la llegada de los conquistadores, la población indígena se ve diezmada por la violencia directa y por las nuevas enfermedades que éstos trajeron consigo, por lo que en su mayoría se ve reducida. Quienes sobrevivieron fueron obligados a abandonar su cultura y su religión y a integrarse al mestizaje, que en su mayoría sucedió entre indígenas y españoles, pero que de manera extensa dio lugar a las diversas mezclas étnicas que caracterizaron a México y otros países latinoamericanos y que marcaron el origen de los actuales pueblos.

A los descendientes de esos mayas históricos que actualmente viven en el territorio maya, se les conoce como maya modernos. Algunos grupos que no fueron completamente absorbidos conservaron ciertos elementos de la cultura ancestral y sus tradiciones, lo que se traduce en una enorme riqueza que, desafortunadamente, vuelve a verse desafiada en esta generación donde predomina la homogeneización cultural propia de la globalidad. 

El creciente contacto que existe entre un buen número de investigadores de diversos países con los mayas originarios ha permitido el intercambio y el estudio conjunto de las obras y los hechos de los antiguos, aportando contenidos e interpretaciones que han aumentado la comprensión y también el acervo que se perdió en los actos de la conquista.

Gracias a esta interacción, información derivada de lecturas epigráficas, de interpretaciones iconográficas y de contextos arqueológicos puede verse verificada y aun explicada a través de las tradiciones que se mantienen vivas, aun de manera sincrética, y que los académicos de origen maya, como sucede en Guatemala, conocen, transmiten y están llevando de regreso a las comunidades mayas.

Fruto de este tipo de venturosas asociaciones, el día de hoy, por ejemplo, en Guatemala, México y en la ciudad de Copán en Honduras, mayas aprenden a leer los textos jeroglíficos de la época clásica, y que solo recientemente empiezan a ser comprendidos.

Referente:

http://discovermam.org/es/